Deodoro se publicó en la ciudad de Córdoba, entre 2010 y 2016. No se propuso ser una revista académica, ni de actualidad. Tampoco nostálgica ni pasatista ni solemne. No quería tampoco ser una revista de información (aunque en sus páginas se hayan sentado posiciones e intervenciones en torno a temas de inmediato interés público). Sí era, o buscaba ser, una revista atenta, de lectura exigente, que no se demoraba en lo que ya se sabe o se espera leer, sino en lo desconocido o lo que estaba olvidado o lo que permanecía secreto. Quizá una revista de inactualidad. Lo que no significaba desentenderse de lo que sucedía en torno, en la ciudad de la que era un objeto cultural más.

Buscó propiciar una interlocución con las ideas y las inflexiones que le produjeron a la lengua quienes vivieron antes (y habitaron casas que aun existen, caminaron por calles que aun se transitan, con deseo de ciudad, con deseo de tener una experiencia de ciudad -que en el caso de Córdoba es siempre esquiva). También una interlocución con los no nacidos, los que se interrogarán por la cultura en el porvenir, seguramente en otros términos, cuando Deodoro no fuera más que el resto de algo perdido: significados y pasiones extintas que anudan el relato cultural de una ciudad. De manera a veces tácita y a veces explícita, se interrogaba por la transmisión y por el legado. Y aspiraba a ser un instrumento óptico que permitiera ver lo que no era visible, lo exótico (lo ex-óptico) en la contigüidad de los seres y las cosas.

Deodoro buscó también ser una revista de crítica, en la doble acepción del término: interpretar los objetos culturales que la ciudad entrega y establecer una conversación con y sobre ellos, por un lado; oponer palabras a las palabras e ideas a las ideas, someter a debate e interrumpir la puesta en circulación de ciertos mensajes, explicitando lo repetitivo o reductivo para el pensamiento y para la experiencia,por otro. Fue un hecho de lenguaje colectivo que buscó contribuir al relato que la ciudad hace de sí misma. Muchas personas contribuyeron a la realización material e intelectual de Deodoro. Algunas de ellas fueron Franco Rizzi, Mariano Barbieri, Lorena Díaz, Guillermo Vazquez, Matías Lapezzata, Rocío Longo y Carlos Longhini.

 

Deodoro. Gaceta de crítica y cultura
Directores: Diego Tatián (nº 1 a 15), Franco Rizzi (n° 16 a 32), Mariano Barbieri (n° 33 a 55), Guillermo Vázquez (desde el nº 56 a 64)
Fechas de publicación: septiembre de 2010–mayo de 2016
Cantidad de números: 64
Lugar de edición: Ciudad de Córdoba
Tamaño: 29 x 37 cm

Digitalizacion: Editorial de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).

Ahira agradece a Diego Tatián el envío de algunos ejemplares.

Nota: agradeceremos la colaboración para encontrar los números 61 y 62, que faltan en la colección.

Deodoro
noviembre de 2013
Deodoro N° 37
Deodoro
diciembre de 2013
Deodoro N° 38
Deodoro
enero de 2014
Deodoro N° 39
Deodoro
marzo de 2014
Deodoro N° 40
Deodoro
Abril de 2014
Deodoro N° 41
Deodoro
mayo de 2014
Deodoro N° 42
Deodoro
junio de 2014
Deodoro N° 43
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julio de 2014
Deodoro N° 44
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agosto de 2014
Deodoro N° 45
Deodoro
septiembre de 2014
Deodoro N° 46
Deodoro
octubre de 2014
Deodoro N° 47
Deodoro
noviembre de 2014
Deodoro N° 48